Los misiles de Corea del Norte: ¿Qué haría Kennedy?

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Cuando todo Estados Unidos se encontraba disparando fuegos artificiales en conmemoración de su fecha emblemática de independencia, el 4 de julio, al otro lado del mundo Corea del Norte acababa de celebrar un espectáculo similar pero con la prueba de un misil intercontinental (largo alcance) desconocido para los organismos americanos de inteligencia. Hasta ahora ha sido la prueba más exitosa de los norcoreanos, recorriendo una mayor distancia y manteniéndose por más tiempo en el aire. Esta nación es conocida por elegir fechas trascendentales para efectuar sus ensayos y lograr mayor cobertura de los medios, esta fecha no la dejarían pasar.

A raíz de la amenaza que siempre han representado los misiles como artefactos de defensa o de destrucción, el mundo vuelve a recordar los momentos de tensión que se vivieron en octubre del 1962 cuando Cuba, la Unión Soviética y los Estados Unidos se enfrascaron en una disputa diplomática que pudo convertirse en militar.

Los tiempos han cambiado, la Unión Soviética se desintegró, John Kennedy ya no está, Fidel Castro ya no es el presidente de Cuba, Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos y un nuevo actor entra en acción en el espectro nuclear: Corea del Norte.

Aclarando que de ninguna manera pretendo comparar el contexto de dos momentos políticos diferentes de la historia reciente, pero nos permite dar un poco de libertad a la imaginación para el abordaje de una crisis que puede ser inminente.

La presente amenaza tiene varias lecturas que obedecen a algunas diferencias básicas. Aunque la tecnología de los misiles coreanos del 2017 es más moderna que los cubanos/soviéticos del 1962, estos últimos estaban a tan solo 90 millas de distancia de su blanco floridense. Además, los misiles en Cuba no llegaron a volverse operativos por razones de tiempo mientras que los coreanos han venido desarrollándose ante los ojos de todos, bueno realmente ante la sospecha de todos, ya que es el país más hermético del mundo.

La distancia de Corea del Norte no impediría un potencial alcance de los Estados Unidos, pues este misil con capacidad de ICBM podría llegar a Alaska. Cuba contaba con el respaldo de la Unión Soviética, Corea del Norte cuenta con China, Cuba incursiona en esta operación con fines de autodefensa, autonomía y fortalecimiento de su alianza con Rusia, Corea simplemente provoca al mundo y adquiere relevancia política.

La realidad es que Kennedy no haría algo diferente a lo que está haciendo Donald Trump, optaría por la vía diplomática y presionaría a los aliados de Corea del Norte para que le retiren el apoyo y la aíslen aún mas.

Ya Trump probó algunos de sus juguetes militares hace unos meses cuando dio respuesta al ataque químico en Siria, pero esta vez no obrará de manera reaccionaria.

Donde Kennedy confía en su instinto político, el presidente Trump depende en gran medida de sus asesores militares para guiarlo en los enredos extranjeros. Este enfoque podría ser peligroso si no explora una solución política más completa para resolver el atolladero con Corea del Norte.

Este análisis retrata una situación de tensión internacional que por trece días mantuvo al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial, luego de que los Estados Unidos identificara misiles de mediano alcance colocados por los soviéticos en la isla de Cuba.

Una vez identificado el problema a través de las fotografías captadas por aviones de reconocimiento que sobrevolaban la isla, la solución de la crisis se alimentó de la experiencia, el conocimiento y la técnica de varios sectores influyentes en Washington: los políticos, los militares y la clase intelectual.

La crisis política a la cual se trató de dar una solución diplomática, con el transcurso de los días esta opción se desvanecía y cada vez parecía más eminente la opción militar, que potencialmente desencadenaría un conjunto de reacciones de impacto global. La situación fue manejada de manera racional buscando la opción de menor costo político para la administración Kennedy y la que brinde resultados en un corto plazo.

El principal objetivo de los Estados Unidos era deshacerse de los misiles colocados a 90 millas de Florida. Una de las primeras acciones de EE.UU. fue realizar un bloqueo marítimo a Cuba para evitar la llegada de más misiles mientras se desmantelarían los colocados. En el proceso de negociación, a través de un canal directo de comunicación entre Kennedy y Kruschev, pronto la crisis adquiere otra dimensión con los misiles americanos en Turquía entrando en la negociación.

En términos de la política, Kennedy estaba instaurando su propio mecanismo de lenguaje diplomático, un nuevo vocabulario, mientras los militares proponían el ataque. Sin embargo, la opción diplomática es descartada luego de la reunión con Robert Kennedy ya que esta llevaría más de 14 días en completarse. Ahora las nuevas opciones del presidente son: ataque aéreo quirúrgico (localizado), ataque aéreo a las defensas cubanas y la última, invasión. Mientras tanto impone un bloqueo marítimo y le llama cuarentena para que no sea considerado acto de guerra.

Se ejerce el pragmatismo ético, hay una cuestión moral, por un lado el presidente no quiere bombardear a Cuba, pero por el otro lado, quiere proteger a los militares americanos que desarrollan la operación. Es un gran conflicto de interés ético, sino dilema, por evitar una Tercera Guerra Mundial. Se trata de buscar el consenso del congreso y de la OEA. Los militares tratan de justificar un ataque con el argumento de los disparos recibidos por el avión de reconocimiento (fotógrafo), esto no prospera. Como dice la corriente pragmática de Charles Sanders Pierce, los miliares solo creen en aquello que funciona, enfocándose en un mundo real objetivo, las balas.

En cuanto a la técnica y la experiencia, el conocimiento de los militares se evidenció durante las reuniones de consulta. Ellos realizan el análisis/estudio del tiempo para actuar antes que la amenaza se convierta en algo irreversible, que los misiles se vuelvan operativos. Ellos brindan su experticia sobre las posibles reacciones de los soviéticos mientras no disimulan su disgusto por los Kennedy. Parece que los militares tratan de llevar a Kennedy a una emboscada política. La operación militar disuasiva en el mar la disfrazan de una operación de ejercicios militares.

Con la promesa norteamericana de no invasión, Cuba terminó ganado la crisis, también el mundo se libró de otra gran guerra. ¿Qué busca Corea del Norte con esta acción? ¿Es una provocación o solo un país que fortalece sus mecanismos de defensa? ¿El mundo será capaz de sentarse a dialogar con Corea del Norte? Si tienes algunas ideas cuéntanos sobre ellas en la sesión de comentarios.

 

 

Geovanny Vicente-Romero es un analista político, consultor internacional y profesor establecido en Washington D.C.  Comentarista político en RT en Español. Es el fundador del Centro de Políticas Públicas, Desarrollo y Liderazgo RD (CPDL-RD).Sigue a Geovanny en Twitter @geovannyvicentr

 

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